Por fin me puedo sentar a empezar a liberar de mi corazón todas las palabras que tengo para ti y ponerlas en ideas más o menos comprensibles.
Un poco más de un año de silencio de mi parte; me siento tan apenada por esta interrupción en nuestra comunicación. Aunque también hubo silencio de tu parte (he de decir); no es un reproche, sólo… siéntete en la libertad y confianza de escribir tú también. Se siente más incierto cuando parece que mis palabras son lanzadas a un vacío donde no sé a dónde van a parar. Por fe, sé que Dios las tomará y las colocará donde producirán algo bueno; esa es mi esperanza y confianza cada vez que te escribo.
Te cuento que todo el 2024 fue una hoja de calendario tras otra llena de pruebas de parte de Dios; fueron meses de practicar de forma intensiva lo visto antes.
La mejor forma que puedo describirte mi último año es como un viaje por una carretera nueva para mí. El paisaje de esta carretara fue de continuo escenarios y terrenos nuevos; puntos que, en los que pensaba que venía un trecho recto y fácil, la pendiente y las curvas del camino se acentuaban más. Hubo veces en las que, tomando alguna curva que aterrorizaba mi corazón, pude contemplar los amaneceres y puestas de Sol más gloriosas, asombrosas e improbables que hubiera imaginado o visto antes. Eso definitivamente compensaba los trayectos largos, estrechos y oscuros que dominaron en la mayoría de los kilómetros.
Ya antes había conducido por caminos difíciles; nunca imaginé que, creyendo ser conductora experimentada, todavía hubiera sendas que me llevaran más allá de los límites que conocían mi experiencia, mis capacidades y mis habilidades.
Pero heme aquí; la última hoja del calendario acabó. Llegó la sensación de expectativa inherente a cada año nuevo; a ver algún cambio. El deseo del corazón humano de planear, cambiar, mejorar, y avanzar se hizo presente. Pero, el año cambió, empezó otro ciclo intangible para la humanidad, y después del furor de los días de descanso, las fiestas y las reuniones, el cambio no se ve llegar. Pareciera que la ruta del camino que empezó el año pasado continuará de forma indefinida y hasta con un cierto aire de interminable.
No quise que se acabara el primer mes de este nuevo año sin escribirte mi sentir porque, tal vez, tú estés conduciendo por una ruta parecida a la mía.
¿Año nuevo, vida nueva? Mmm… No, no necesariamente. La Tierra le habrá dado una vuelta más al Sol, pero pudiera verse y sentirse que mi situación sigue inmóvil (o incluso retrocediendo).
¿Sabes qué es una de las cosas que me encantan de Dios? Que en Él convergen tantas cosas que parecieran opuestas. Él creo la luz y la oscuridad, el día y la noche, la infancia y la ancianidad, lo animado y lo inanimado, un río corriendo y un estanque. Él hace cosas nuevas, todo nuevo y, a la vez, Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Él hace que nuestras circunstancias cambien, pero Él no cambia. Es el diseñador del desierto y también de la selva exhuberante. Autor del Sol que nos parece inmóvil, pero también de los átomos que lo forman y que están en constante movimiento invisible.
Amiga, a veces nuestros caminos pueden parecer inmóviles; agua estáncandose, encharcándose y empezando a oler mal. Pero, amada lectora y amiga, si el año nuevo empezó para ti también pareciendose al que finalizó, y eso te desmotiva, confía junto conmigo en que Él está moviéndose en lo aparentemente inmóvil. Él siempre está trabajando; Él no descansa, Él no duerme. Y recuerda que Su movimiento siempre es a favor de Su Reino de justicia, paz y gozo (Romanos 14:17).
Te animo a que medites conmigo en los próximos días en los siguientes versículos y sigamos en la ruta en la que nos ha puesto, creyendo, confiando, obedeciendo, descansando.
Con alegría de volver a saludarte,
Aimée.
- Isaías 43:19: He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.
- Hebreos 13:8: Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
- Jeremías 29:11: Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.
- Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo.
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