¿Qué es lo que quieres?

¿Qué es lo que quieres?
21 de Abril 2026

Imagínate que el Rey se revele a ti y te haga una pregunta muy generosa: ¿Qué es lo que quieres? ¡Pídeme, y yo te lo daré!”. Pues esta oferta está descrita en la Biblia un par de veces a personajes muy amados y que estaban viviendo circunstancias muy retadoras, así como tú y yo…

Escena 1:
“Esa noche Dios se le apareció a Salomón y dijo:
—¿Qué es lo que quieres? ¡Pídeme, y yo te lo daré!”
2 Crónicas 1:7

Escena 2:
“Entonces el rey le preguntó:
—¿Qué deseas, reina Ester? ¿Cuál es tu petición? ¡Te la daré, aun si fuera la mitad del reino!”
Ester 5:3

Un Rey y un rey, una tentadora oferta, un beneficiario amado y ovejas que necesitaban cuidado. Tantas similitudes despertaron mi interés en escudriñar más sobre estos pasajes. Les comparto unos cuantos apuntes de este tiempo de deleite…

  1. Las pláticas suceden entre la realeza: de Rey (Dios) hacia rey (Salomón) y de rey (Asuero) hacia reina (Ester).
  2. La pregunta ya va con la promesa que será atendida.
  3. En el nuevo testamento encontramos un versículo muy similar: “Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pueden pedir lo que quieran, ¡y les será concedido!” Juan 15:7. Permanecer en el Señor y en Su palabra nos hace herederos del Rey y también podemos tener acceso a esta misma plática.
  4. El rey Asuero repite esta pregunta 3 veces a la reina Ester (Ester 5:3, Ester 5:6, Ester 7:2). Dios hace esta pregunta 1 vez a Salomón, Su manifestación siempre es contundente.
  5. El Rey eterno no pone límites a la oferta a Salomón: “Pídeme y te lo daré”.
  6. El rey humano limita la oferta a la mitad de lo que tiene: “aún si fuera la mitad de mi reino”.
  7. Además de que Dios no puso límites a Salomón, le dio más de lo que Salomón había pedido. Salomón solo pidió sabiduría para gobernar y Dios agregó abundancia, riquezas y fama.
  8. El rey Asuero prometió solo una parte y realmente eso fue lo que cumplió. El decreto anterior del rey no podía ser revocado y los israelitas también tuvieron que pelear para conseguir la victoria completa.
  9. El deseo de ambos (Salomón y Ester) no fue para atender a sus necesidades personales, sino por el bien de todo un pueblo en un momento muy específico. Ellos no se preocupaban con sus necesidades personales porque su posición real ya les aseguraba que éstas serían atendidas. “Así que no se preocupen por todo eso diciendo: “¿Qué comeremos?, ¿qué beberemos?, ¿qué ropa nos pondremos?”. Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos, pero su Padre celestial ya conoce todas sus necesidades. Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten.” Mateo 6:31-33
  10. Tanto el Señor como el rey Asuero fueron movidos por amor en su oferta. El Señor reveló su amor por Salomón desde su nacimiento: “y mandó decir por medio del profeta Natán que deberían llamarlo Jedidías (que significa «amado del Señor») como el Señor había ordenado.” 2 Samuel 12:25. La reina Ester también era muy amada, “Y el rey amó a Ester más que a todas las demás jóvenes” (Ester 2:17).
  11. Salomón y Ester no fueron tomados de sorpresa. Ambos tenían consciencia de su propósito y ya llevaban un proceso de preparación para el momento de dar esta respuesta.

Confieso que ya me había puesto en esos lugares hipotéticamente y siempre me quedaba pensando… “¿Qué hubiera respondido yo?”. Hoy una vez más pienso en ello. No quisiera dar una respuesta “cristianamente” correcta solo para pasar el examen. Quisiera que realmente la respuesta fuera coherente con el proceso que el Señor ha estado llevando a cabo en mi vida. Que esta pregunta, más que “un evento” sea un checkpoint frecuente de seguimiento en los sueños y caminos del Señor en los cuales Él generosamente nos invita a participar.

Este es nuestro Rey, tan soberano y a la vez tan amoroso con este tipo de preguntas...

“Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos—dice el Señor—.Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse. Pues así como los cielos están más altos que la tierra, así mis caminos están más altos que sus caminos y mis pensamientos, más altos que sus pensamientos.” (Isaías 55:8-9).

Con amor,

Fiorenza.

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