Protagonista

Protagonista
04 de Abril 2020

¿No te encantan las buenas películas? Me refiero a esas películas que logran que te sumerjas en la historia e involucres tus sentimientos y pensamientos en la trama. Esas películas que a lo largo de su narración te llevan por un vaivén de emociones; por ejemplo, después de una escena romántica la historia da un giro hacia una de tensión, y luego hay un momento muy alegre seguido de uno muy dramático. Esas películas que una vez que las terminas de ver, sales del cine o te levantas del sillón de tu casa con un sentido propio de invencibilidad y de optimismo, porque el héroe o heroína de la historia venció a pesar de todas las adversidades.

Se me vienen a la mente algunos ejemplos para dejar más claro a qué tipo de cintas me refiero: La vida es bella, Gladiador, Inquebrantable, La lista de Schindler, Forrest Gump, etc.

Generalmente este tipo de películas terminan siendo nominadas y ganadoras de muchos premios cinematográficos, además de que toman un lugar inolvidable en el recuerdo de los espectadores e incluso algunas de sus frases pasan a la posteridad. Esto es porque se requirió de actores que se adentraran en la historia, que hicieran propia la vida y obra de los personajes, y también porque el guión, la dirección y toda la producción mostraron aspectos reales y crudos de la vida; yo creo que estas cintas alcanzan tal éxito porque logran mostrar los puntos más bajos y más altos de los que es capaz el ser humano.

Pero seamos sinceros, por más que admiremos alguna de esas películas, la verdad es que no nos gustaría ser el protagonista de alguna de ellas. Sí, salimos de la sala de cine con un sentido renovado de valentía, audacia y lealtad, pero preferimos, después de verlas, ir a cenar o ir a nuestras casas a dormir y continuar con nuestra vida. Porque ¿quién va a querer ser el protagonista de La vida es bella? O ¿quién en su sano juicio querría llevar el rol principal en Titanic? La verdad es que es más cómodo verlas y volver a nuestros planes y nuestra rutina que, buena o mala, ya la tenemos más o menos dominada ¿cierto?

Pero ¿qué pasa cuando nuestra propia existencia se empieza a parecer más a una película apocalíptica que a nuestra ya bien conocida rutina? ¿A poco no es eso lo que pareciera que está sucediendo? Creo que para la mayoría de nosotros (si no es que para todos), las últimas semanas se están pareciendo más a un filme de supervivencia, y parece que va a ser una de esas películas muy, muy largas.

Han sido semanas de muchos sentimientos y pensamientos perturbadores, ¿verdad? Pensamientos como: "¿Me iré a contagiar? ¿Si me contagio tendré el dinero para el tratamiento? ¿Me irán a despedir? ¿Qué tan fuerte será la crisis económica en mi país? ¿Cómo se va a traducir todo esto en mi vida? ¿Alguien cercano irá a morir? ¿Yo moriré?" No sé tú, pero todas estas preguntas han cruzado varias veces por mi mente y corazón, causando sentimientos de angustia, enojo y hasta depresión. Pareciera que soy la protagonista de una de estas películas y se espera de mí que salga victoriosa y con un final feliz, y la verdad eso sólo me añade más presión porque veo lo finita y limitada que soy; soy insuficiente y la realidad me está rebasando.

Pero la verdad, es que sólo llevas uno de los papeles principales en la historia de tu vida. O, déjame decirlo de otra manera: eres sólo la actriz o actor de reparto de tu propia película. El actor de reparto o secundario tiene un papel muy importante para la trama, tanto así que hay premios cinematográficos para este papel, pero NO es el actor principal, en el actor de reparto no descansa el peso de la trama. A lo mejor te sorprende que te diga esto, y tú pensabas que tu vida se trataba de ti, pero la verdad es que no es así. Tal vez pensabas que te iba a animar a ser valiente y ser el héroe. Y sí, te animo a esforzarte y ser valiente, a ser precavido, mantenerte informado y hacer lo que tengas que hacer, a sacrificarte por los demás. Pero en la película de tu vida (y de mi vida) el papel protagónico lo lleva Dios.

La función del actor de reparto es dar soporte a la historia principal. El propósito de tu personaje, de tu vida, es dar perspectiva a la trama principal, al protagonista. El actor secundario y su actuación son importantes, sí, pero la película no lleva su nombre.

Dicho sea de paso, la actriz o actor de reparto puede ser el mejor amigo del protagonista, o su acérrimo enemigo. De una u otra forma tu "actuación" va a poner en perspectiva a Dios. Yo en lo personal prefiero ser el papel secundario que es amiga del protagonista.

Si esta historia (la historia de toda la humanidad, por cierto) se trata de Dios, y no de ti, ¿cómo estás viviendo este capítulo por el que estamos atravesando? ¿Estás en estado de paranoia? ¿Estás de malas y se lo haces sentir a los demás? ¿Estás asustada o deprimida y quisieras no salir de debajo de tus sábanas? ¿Estás enojada con los gobernantes y echando la culpa a medio mundo? ¿O estás firme y serena, atenta a la actuación del protagonista de la historia?

Entender y abrazar esta verdad trae un descanso gigante porque, además de que Dios sí sabe llevar el papel protagónico en la trama de la vida, el actor principal es también el director y productor. Y Él se va a asegurar que esta historia, tu historia, tenga un buen final.


Te abrazamos y oramos por ti.

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